sábado, 19 de agosto de 2017

Doctor Who. Crossover.

¿Quién puede viajar la Tierra Media, por Cybertron y por una galaxia lejana, muy lejana? Con esta pregunta empieza el escrito que he redactado durante el último mes en wattpad. Fue una tarea al que me entregué ante la cercanía del vencimiento del primer contrato que he firmado con Ediciones Atlantis.


Porque, ¿cómo hago para vender mis novelas, si no soy un autor conocido? Nadie sabe quién soy, y mucho menos, nadie sabe qué escribo y cómo lo hago.
Así que he estado fraguando esta idea en los últimos meses. Ya tenía una cuenta abierta en wattpad, con la finalidad de promocionar mis obras, subiendo a la red textos que forman parte de mis obras en papel y en amazon. Pero no veía cómo se sumaban seguidores o cómo aumentaban mis contactos en las redes sociales. No soy, para nada, conocido.
Así que se me ocurrió subirme a hombros de gigantes, para ser más visto. Primero, dibujé la ilustración que acompaña esta entrada, que me sirvió para poner en orden mis ideas. Tenía claro desde el principio que iba a contar una historia protagonizada por el doctor Who, pero necesitaba una referencia visual que me permitiera perfilar la ruta espacio-temporal que la TARDIS recorrería durante este viaje alucinante.
Escribí directamente la historia en la página de wattpad. Al redactar las primeras partes, me di cuenta de que me agotaba al alcanzar las 2000 palabras insertadas. Por lo tanto, decidí que en cada sesión escribiría un mínimo de 1500 palabras, y que, pasado este punto, insertaría un clifhanger que haría que el lector accidental leyese la siguiente parte. Y realmente, lo que más agotaba, era retomar la narración después de cada periodo de descanso. ¿Por dónde iba? Ah, sí, el doctor está en peligro de muerte...
El caso es que resultó ser una experiencia refrescante, casi un retorno a mi infancia, cuando escribía cuentos protagonizados por personajes del cine y de la televisión. Al fin y al cabo, la posibilidad de que Hassbro, Wetta o Disney me contraten para escribir sobre transformers, la Tierra Media o Star Wars, es astrológicamente remota.Sobre todo, si tenemos en cuenta que me expreso en español, y no en inglés, y que tampoco soy JJ Abraams o Roberto Orci.
Así que terminé por escribir una historia compuesta por 72 partes y que se puede dividir en 7 capítulos.
En el primer episodio (14 partes), el doctor se encuentra accidentalmente en otro universo. Ha aterrizado en el Japón futurista descrito por Masamune Shirow y otros tantos mangakas. Allí, tiene que hacer frente a un cazador alienígena que está participando en una cruenta guerra urbana entre delincuentes y policías. También es aquí donde el doctor conoce a una nueva compañera, y adquiere, al regenerarse, una presencia física similar a mi idolatrado Jean Michel Jarre.
En el segundo episodio (9 partes), el doctor viaja al México de los (tempranos) años 50. Allí, su compañera se queda atrapada en una mansión, junto con Luis Buñuel y otras personalidades de la época, por una fuerza extraña que les impiden salir del inmueble. Y mientras el doctor averigua cómo romper esa cuarentena desde el exterior, en el interior, la compañera se enfrenta a un horrible monstruo que presenta la capacidad de convertirse en un ser humano.
En el tercer episodio (9 partes), el doctor participa en una expedición al antiguo planeta Nibiru, persiguiendo la pista de una poderosa reliquia. Allí tiene que enfrentarse a aliens babosos que tienen ácido concentrado en lugar de sangre (¿Os suenan, no?).
En el cuarto episodio (9 partes), el doctor aterriza en la segunda luna de Cybertron.. Es testigo de la conversión de Starscream en decépticon, debido a la aparición del más malvado enemigo del doctor.
En el quinto episodio (9 partes), el doctor es apresado en el reino de Mordor. Además de carearse con Sauron, presencia uno de los momentos cruciales no descritos en el Señor de los Anillos.
En el sexto episodio (9 partes), el doctor viaja a la galaxia de Star Wars. Investiga el motivo por el que el emperador pretende disolver el senado galáctico, descubriendo la existencia de la Estrella de la Muerte. También se enfrenta al mismísimo Darth Vader, en un épico duelo de espaldas láser.
Y en el séptimo episodio (13 partes), el doctor aparece en el futuro espacial descrito en Star Trek, en donde termina por liderar un flota aliada para hacer frente a una invasión Borg.

Podéis leer esta historia en el siguiente enlace. Espero que la disfruten.

https://www.wattpad.com/story/115180566-doctor-who-crossover?utm_source=web&utm_medium=facebook&utm_content=share_myworks_details

jueves, 22 de junio de 2017

Crítica literaria. Los supervivientes del Arca.

Los supervivientes del Arca no es una novela juvenil post-apocalíptica... ¡Es mucho más!


A mediados de la década que viene, unos treinta mil jóvenes españoles encerrados en un gigantesco búnker bajo la sierra de Guadarrama, se ven en la tesitura de salir al exterior, para comprobar si la Tercera Guerra Mundial que los recluyó bajo tierra ya ha finalizado.
Con esta inquietante premisa, Gorka Pera Seijo empieza su novela. Nos describe a un grupo multitudinario organizado por clanes según su procedencia geográfica. En el momento en que empieza esta historia, son chavales de entre 18 y 16 años, que llevan ya unos tres años enterrados vivos, teniendo que racionar sus limitados recursos y esperando a una ayuda que no parece llegar nunca.
Cuando una pequeña expedición sale al exterior, la novela se vuelve adictiva. Gorka hace un uso magistral de los clifthangers para mantener a lector enganchado página tras página y capítulo tras capítulo. Así pues, mientras los expedicionarios mueren e extrañas circunstancias, dejando a un único superviviente que vuelve al Arca hablando de radiactividad en el ambiente, en el búnker se organiza una invasión interna de uno de los clanes sobre los demás grupos. Se perfila entonces un enfrentamiento entre Jaime, el líder oscense, y Rubén, el líder andaluz. El primero es un chaval inteligente y altruista que piensa primero en el bien de su clan, mientra que el segundo, es el típico tirano con ansias de poder y cegado por sueños de gloria, que pretende mandar sobre todos a toda costa (No diré a qué tirano se parece Rubén, porque si lo piensan bien, todos los tiranos se parecen entre ellos).
Se trata, pues, de un tenso enfrentamiento que se mantendrá durante toda la novela, incluso después de la salida definitiva del Arca, siendo el grupo de Jaime perseguido por el de Rubén a través de media España, convirtiendo la geografía de nuestro país en poco más que un mapa de la Tierra Media de Tolkien. Una tensión que desemboca en una batalla más propia de la Edad Media...
Pero los episodios más interesantes de esta novela no son los referidos al conflicto existente entre estos dos grupos, sino a los viajes de Laura, la otra superviviente de la expedición inicial. Al quedarse sola en el mundo exterior, descubre localidades deshabitadas, con las casas cerradas a cal y canto, y carentes de cadáveres. Esta chica llega a experimentar fenómenos que rozan lo sobrenatural. Porque en la superficie hay algo, mucho más peligroso que la radiación, que ha matado a toda la gente y que pone en peligro la vida de los supervivientes del Arca...
Estamos, pues, ante una novela que provoca en el lector el síndrome de BTPL (Buscar Tiempo Para Leer). Así que aprovecho esta entrada para felicitar a Gorka Pera Seijo por haber escrito una novela tan redonda y entretenida; Los supervivientes del Arca, publicado por Ediciones Atlantis.


Crítica literaria. El elegido de los Oscuros.

¡Bienvenidos al mundo de Hamet Retiem, donde podrás viajar al lado de elfos, humanos y enanos!


El elegido de los Oscuros es una novela de Vicente Verdú, que cuenta las aventuras del joven Daviel, que empujado por violentas circunstancias, se ve envuelto en un viaje espiritual de incierto destino.
Nos encontramos pues ante una novela de magia y espada al estilo de El Señor de los Anillos, un relato capaz de sumergir al lector en un mundo fantástico lleno de elfos, enanos y peligros que el protagonista debe afrontar para poder continuar con su camino.
A pesar de que Hamet Retiem guarda muchas semejanzas con la Tierra Media de Tolkien, este mundo es totalmente original. Para empezar, existen en él los broshers, unos seres que comparten rasgos con las otras tres razas predominantes, que son los elfos, los enanos y los humanos. Son los principales antagonistas, unos auténticos malvados que se extienden por Hamet Retiem, después de largos años de inactividad, exterminando a toda forma de vida, pues poseen la certeza de que son seres superiores. De hecho llegan a confeccionar ropa con pellejos humanos...
Daviel se ve envuelto en una batalla cruenta en la fortaleza de Kiador, donde un mago medio brosher intenta organizar, sin éxito, una defensa contra unos enemigos tan formidables. Es entonces, durante esta masacre, cuando los sentidos aletargados de Daviel despiertan, pues él también es un mestizo, siendo medio elfo...
Porque el protagonista no se limita a combatir enemigos a lomos de su fiel caballo Torben. También descubre detalles de su pasado que su padre Herond le escondía, empezando con que su progenitor fue de joven una especie de paladín heroico. Lo cierto es que esta obra también tiene rasgos de culebrón épico, al estilo de Juego de Tronos. Tanto es así, que a mí, personalmente, no me hubiera extrañado que de pronto se abriera una puerta y apareciera Darth Vader con su espada de luz roja diciendo; "Daviel, soy tu padre".
Es después de la masacre de la fortaleza de Kiador cuando el viaje de Daviel empieza de verdad. Con la intención de alertar a las demás razas sobre el retorno de los broshers, El grupo de supervivientes se escinde, obligando al protagonista a separarse de su familia. Comienza un viaje para entregar el susodicho mensaje de alerta a los enanos. Lo hace al lado de Shawan, un elfo que se convierte en uno de sus primeros maestros, que le ayuda a comprender sus aletargados sentidos élficos. Además, también viaja con él Dalfrod, un viejo amigo de su padre. Se trata de un personaje cómico, un hombre con aspecto de oso y uno de esos aliados con los que siempre se puede contar, que protagoniza las situaciones más divertidas de la novela.
El viaje de Daviel y sus dos amigos les lleva a través del Bosque Taimado, que es el típico bosque que aparece en estos cuentos de magia y brujería, lleno de peligros mágicos y fenómenos sobrenaturales, que pondrán a prueba el valor y la cordura de los tres protagonistas.
Es en esta parte del viaje, cuando se les une Vilard, un elfo oscuro, que sin duda alguna, es el personaje más interesante de esta novela, pues lleva unos cien años fugado, acusado de haber asesinado a una reina élfica...
Por lo tanto, estamos ante una obra muy entretenida, acta para un público juvenil, aunque también la pueden disfrutar los adultos enganchados a estas movidas de espada y brujería. El elegido de los Oscuros, por Vicente Verdú y publicado por Ediciones Atlantis.


Crítica literaria. Lo vi en sus ojos.

Lo vi en sus ojos es un thriller espiritual de suspense.


Con esta primera frase se podría definir sin más la última novela de Luisa Fernanda Barón Cuello. Describe el día a día de una oscense llamada Natalia Román, la cual, al haber heredado el sexto sentido de su madre, sufre violentas y macabras pesadillas, que literalmente, son para perder la cabeza.
Luisa Fernanda nos describe la vida diaria de la protagonista, que al rechazar los mensajes dados por su don sobrenatural, se refugia en su rutina cotidiana. Intenta llevar una vida normal en su tienda de la calle del Coso Alto, a pesar de que en el último mes han estado desapareciendo varias jóvenes, y que sus terribles pesadillas, de alguna manera, están relacionadas con estos hechos criminales.
Al mismo tiempo, la autora no lleva de paseo por Huesca, porque además de describir la vida diaria de la atractiva protagonista, también nos pone en alerta sobre la presencia amenazadora de El Artista, que acecha a sus víctimas al tiempo que se inspira en la leyenda de La Campana de Huesca para ultimar los detalles de su "obra de arte".
Pero no todo es crimen, misterio y leyendas aterradoras en esta novela. Porque también hay amor. De hecho, la protagonista sigue sus designios del corazón (y de otras partes menos nobles de su anatomía), para poder consumar su amor con cierto camarero donjuán que le trae un café con leche a su tienda a las once y media de la mañana.
Asimismo, Natalia Román se ve arrastrada a un inevitable encontronazo con el asesino de sus sueños, sin saber si estará preparada o no para vérselas con semejante individuo, creándose una trama enriquecida con suspense, que hace que el lector se sienta inquieto por el incierto futuro de la protagonista...
¿Abrazará finalmente Natalia su sexto sentido? ¿Conseguirá atrapar al Artista? ¿Logrará salir con vida de ese encuentro con la muerte? Las respuestas, a éstas y otras preguntas, en Lo vi en sus ojos, de Luisa Fernanda Barón Cuello, publicada por Ediciones Atlantis.


martes, 13 de junio de 2017

Feria del libro de Madrid 2017.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra... ¿O no?

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Lo peor de ir a la Feria del Libro de Madrid, no es que coincida con una oleada de calor, ni que no venga nadie que desee una firma tuya...
Lo peor de ir a la Feria del Libro es... ¡PELEAR CON LA M-30!
Ahora bien, este año, con El Observador, la experiencia fue mucho más satisfactoria que con El Heraldo del Caos. Quizá, el mayor inconveniente vino dado por la citada oleada de calor. Vine desde Galicia, pasando de los 20 y tantos grados a los 34. En un principio, no debería suponer ningún problema para mí, pues prefiero mil veces pasar calor que frío. Pero he detectado que las altas temperaturas influyeron en las visitas y en la firma de libros. Estuve durante una hora y media en una caseta que quedó iluminado por un sol que pegó fuerte, con guantes de boxeo y todo, durante los primeros 60 minutos. Transcurrido ese tiempo, al ver que prácticamente todo el mundo pasaba por delante sin apenas dentenerse, decidí aplicar el truco del Dilema del Prisionera con Luisa Fernanda Barón Cuello, la escritora con la que compartí caseta y que estaba firmando ejemplares de su última novela Lo vi en sus ojos (de la cual, publicaré una reseña en este mismo bolg la semana que viene).
Fue entonces, en esa última media hora, al avanzar las sombras de la tarde y refrescar por fin el ambiente, cuando las visitas llegaron a la caseta.
La reacción general era la misma. Miraban mi libro, les llamaba la atención la portada y tomaban un ejemplar para leer la contraportada. Muchos llegaron a manosearme el mismo ejemplar, y yo, con la intención de animarlos a que se llevaran un ejemplar a casa, después de que leyeran la contraportada, les enseñaba la ilustración que acompaña estas líneas, indicándoles que así empieza la novela de "El Observador".


Aunque conseguí interesarlos en mi obra, ninguno de los que vieron mi dibujo y magrearon el libro quiso dignarse a que le firmara un ejemplar. Sin embargo, estoy seguro de que sembré en sus almas una inquietante semilla. Quizás adquieran el libro por alguna otra vía, al recordar a la mujer que recibe mensajes de advertencia a través de su móvil, y preguntarse qué fue de ella...
Pero de repente, sucedió el milagro. Una lectora se acercó y magreó el libro, al igual que muchos otros. Yo estaba dispuesto enseñarle la ilustración cuando ella me preguntó "¿Me lo firmas?"
¡Fue la mayor alegría de toda la tarde! ¡Por fin, una persona que no conocía de nada, quería que le firmara un libro mío! Me puse tan contento, que ni siquiera me acordé de preguntar cómo sabía ella de mí. De hecho, a pesar de escribir su nombre, hoy en día no soy capaz de acordarme de cómo se llama.
No obstante, mi tiempo de estancia era limitado. Tuvimos que irnos para ceder la caseta a Vicente Verdú y a Gorka Pera Seijo (de cuyos respectivos libros también hablaré en futuras reseñas). Y me fui con la sensación de que si hubiera permanecido otra hora y media más firmando libros, habría atraído a muchos más lectores, aunque solamente sea para sobarme el libro.
En definitiva, que mi visita a la Feria del Libro de Madrid fue satisfactoria, porque por lo menos, he sido visible ante futuros lectores.

sábado, 13 de mayo de 2017

Ciberataque masivo.

Una vez más, la realidad ha vuelto a superar la ficción que plasmo en El Observador. Me refiero al ataque masivo que tuvo lugar el pasado viernes, que bloqueó varios ordenadores de otras tantas empresas y organismos públicos de todo el mundo.
Se trata de un evento a nivel mundial que también sucede un par de veces en mi novela. La diferencia está en las intenciones de los hackers de la vida real y del protagonista de mi obra. En el mundo real, el individuo, equipo o grupo de individuos inconexos, pretende hacerse rico. Como diría John Mclane, protagonista de la franquicia de la Jungla de Cristal; "El dinero. Siempre es por dinero". Mientras que en mi libro, El Observador es un hacker que está armado con un fuerte sentido altruista de la justicia social.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que estos hackers de la vida real carecen de escrúpulos. Su reciente jugarreta ha afectado al servicio sanitario de Inglaterra, lo que que habrá puesto en peligro la vida de más de un paciente inglés que necesitaba operarse, al haberse extraviado su ficha digital. Supongo que existirán copias en formato de papel de estos archivos, lo que habrá subsanado las consecuencias de este ataque.
Este incidente mundial ha demostrado otro hecho que cada vez es más patente. Dependemos demasiado de la tecnología para poder vivir. Sí, es cierto que subsistir en un mundo interconectado tiene sus ventajas. La prueba es que usted, querido lector, está leyendo estas líneas porque este blog me permite promocionar mi libro. No obstante, cada vez que sucede algo así, se reafirma mi creencia de que la información transmitida en formato de papel es mucho más veraz que la que existe en formato digital. Sí, hoy en día se transmiten las noticias a mayor velocidad, pero se dispersan de una manera tan rápida, que se hace imposible advertir si estas noticias digitales son ciertas o falsas antes de que lleguen a la pantalla del internauta medio.
Espero que el contraataque sea tan efectivo, que en el futuro, estos hackers se lo pensarán dos veces ante de lanzar un ataque tan masivo. Porque no me parece rentable infectar tantos ordenadores a la vez. Ha sido un evento tan titánico, que dudo mucho de que alguno de los atacados llegue a pagar para desbloquear su ordenador, recurriendo antes al experto informático de su organización o del gobierno. Aparte de que va a ser mucho más fácil encontrar a los responsables de esta jugarreta.
No me sorprendería nada que se descubra que estos hackers hayan perdido el control de sus virus y demás criaturas informáticas, y que por esta razón, el ataque fue más masivo de lo que estos granujillas esperaban.
No obstante, puede que tengamos que acostumbrarnos a que pasen estos eventos, ya que el pasado ciberataque no ha llegado a tener las consecuencias de los dos sucesos mundiales que describo en El Observador, como una revolución silenciosa que redistribuye la riqueza mundial, o un sonado atentado terrorista de efectos demoledores...
Pero estas historias se cuentan mucho mejor en mi novela y, visto lo visto, está claro que el que lea El Observador, estará mejor preparado para afrontar los desafíos del mundo interconectado en el que nos ha tocado vivir.

sábado, 11 de marzo de 2017

Tu smart-TV te espía.

Una vez más, la realidad supera la ficción que describo en El Observador. Esta semana hubo nuevas filtraciones de la CIA en Wikileaks. Ahora, además de usar nuestros ordenadores, las agencias secretas nos vigilan a través de los móviles inteligentes y de los smart-TV.
Como ya declaré en anteriores entradas, estas noticias no me sorprenden. ¿O es que nadie no se ha dado cuenta de que existe un interés, por parte de gente ajena a las empresas tecnológicas, de que todos vivamos conectados a la red de redes? ¿Nadie ve que así es más fácil controlarnos?
Personalmente, soy usuario de un móvil que solamente sirve para hacer llamadas telefónicas y mandar mensajes de texto. En un principio, me negaba a tener un teléfono inteligente, porque no deseo estar permanentemente conectado a Internet. Me conozco, sé que el día que me pase a la actual generación de tecnología de la comunicación, me convertiré en un adicto. Pero cuando oigo estas noticias, encuentro más razones para seguir trabajando con mi aparato de siempre. De hecho, los verdaderos entendidos en espionaje informático, son usuarios de este tipo de teléfono móvil, precisamente porque son tan arcaicos, que son muy difíciles de piratear.
Luego está el tema de Wikileaks, que también da para pensar. Si lo meditan, cualquier empleado que esté descontento con las funciones de su empresa, puede filtrar los trapos sucios de sus jefes y seguir permaneciendo en el anonimato. Al menos, Wikileaks intenta no publicar noticias sin antes confirmar su veracidad. Aunque ahora, con el pretexto de que estas filtraciones están poniendo en peligro varias operaciones antiterroristas, su jefe está obligado a permanecer encerrado en una embajada, amparado por la legalidad internacional, porque está en busca y captura.
Cierro estas líneas con otro vídeo del tema Exit, la colaboración de Jean Michel Jarre con Edward Snowden, En la contraportada de mi libro se dice que El Observador es una especie de Anti Gran Hermano, aunque a mí me parece más, tras ver estas actuaciones en los conciertos, que es el propio Snowden el que merece ganarse ese título.
Os dejo este mensaje para que vosotros, los que no tenéis que estar vigilados porque no estáis metidos en asuntos turbios, protestéis. Y según la información dada por las últimas filtraciones, bastará con saludar, la próxima vez que te sientes delante de tu smart-TV, con un itrónico "Hola, señores de la CIA. ¿Qué tal va esa caza de terroristas?".


domingo, 19 de febrero de 2017

La técnica del loverboy.

Una vez más, la actualidad supera la ficción que describo en El Observador. Hoy mismo, en los noticiarios, se ha hablado de la técnica del loverboy, que es una estratagema para engatusar a jóvenes adolescentes para captarlas y luego obligarlas a que ejerzan la prostitución.
Y una vez más, me pregunto si la realidad supera a la ficción, o soy mejor conocedor de la realidad de lo que supongo. Ya lo dije en la entrevista que hice para Universal FM, y que fue emitida en el programa de El Cowboy de Medianoche. Muchas de las cosas que cuento en El Observador se están haciendo realidad, o al menos, están pasando al dominio público.
Pero volvamos al tema de la técnica del loverboy, que también se describe en El Observador. En la familia protagonista, como ya conté en anteriores entradas, hay una adolescente de 17 años, que además se ha hecho amiga de un contacto de Internet que precisamente se hace llamar LOVERBOY96. Alargo la trama de esta relación amistosa a lo largo de la novela, sembrando de paso en el lector dudas sobre la verdadera identidad de LOVERBOY96. ¿Es otra de las identidades falsas de El Observador? ¿Es de verdad un chaval que se preocupa por esta chica? ¿O es alguien mucho más siniestro?
De paso, esta adolescente sufre un proceso de bullying, además de un par de acontecimientos que la convierten en la típica dama en apuros. Y si a ello se le suma que vive en una familia mezclada e inestable, en un ambiente desestructurado, al final, termina por ceder a una de las enésimas peticiones de su novio de Internet para irse a vivir juntos. Así termina uno de los capítulos, no sin antes ser alertada por un mensaje de advertencia que llega a ignorar. Puede que sea el clifthanger más potente de todo el libro.
En el siguiente capítulo, se enlaza esta trama principal con otra subtrama del que ya hablé en una anterior entrada, donde relato lo sucedido en un club de alterne de carretera... Y hasta aquí, puedo escribir.
Ya sé que mi descripción de los hechos del tal LOVERBOY96 puede diferir de los sucesos de los reales loverboys que pululan hoy en día. Pero hay que recordar que este fenómeno no es de hoy en día. Estas cosas ya pasaban antes, en las puertas de los institutos, en las discotecas, a las salidas de las iglesias o cerca de una hoguera en una cueva de trogloditas. Excepto que ahora, esta técnica se ha extendido a la red de redes, convirtiéndose en una consecuencia más de vivir en un mundo más conectado e informatizado. Así que estas cosas se veían venir desde lejos, para todo aquel que sepa ver, claro está.


¡Ah! Y otra casa más. La ilustración que he colocado en esta entrada para que haga de gancho, es un retrato que hice de Jessica Alba. Y por cierto, está en compañía de un rolo, uno de los bichitos que salen en El Heraldo del Caos, mi anterior novela.

sábado, 14 de enero de 2017

El papel del Rey

Como ya mencioné en una anterior entrada, El Observador es una novela de tanta actualidad, que incluso participa el Rey en la trama.
Y cuando digo el Rey, me refiero al Rey de España, no a Elvis Presley.
Al escribir la novela, en el primer borrador, visualizaba a Juan Carlos en este papel, ya que por entonces, él era el dirigente que teníamos. Y ahora, el lector que tenga la audacia de enfrentarse a mi novela, al leer esas mismas líneas, visualizará a Felipe VI.
En este punto, hice bien en no citar su nombre. Pretendo que El Observador envejezca bien con el paso del tiempo, y por este mismo motivo, me refiero a él como el Rey de España, sin mencionar su nombre propio. Por esta misma razón, digo mensajes de texto, porque hace diez años eran SMS, hoy son whatssaps, y a saber cómo se dirá dentro de otros diez. También me abstengo de mencionar el nombre de la organización terrorista yihadista, porque hace diez años era Al-kaeda, hoy es DAESH, y a saber en qué se transmutará el día del mañana con todas las barbaridades que están sucediendo hoy en día.
Aunque por esta misma regla de tres, si el actual monarca no tiene un hijo varón en breve, tendría que mencionarse a la Reina de España en vez de al Rey.
Y una vez aclarados estos puntos, también querría desvelar parte de la trama, para apagar a partir de ya, posibles futuras rencillas y polémicas, pues he observado que hablar de la monarquía en España es casi como tratar cuestiones religiosas o de la Guerra Civil.
Para empezar, el Rey en El Observador está haciendo de Rey. Se limita a hacer su trabajo en una situación en la que la seguridad nacional ha sido gravemente herida. Es decir, que el Jefe de Estado se ve obligado a imponer la Ley Marcial para defender los derechos y las libertades de sus súbditos.
Entenderán ahora la polémica que puede desatar tal exposición. Porque mientras media España diría que el Rey en El Observador está actuando correctamente, la otra mitad me calificaría de izquierdista, porque uno de los personajes principales llega a insinuar que los tiempos de Franco no han pasado gracias a la figura del Rey.
Lo diré claramente en esta entrada, para ahorrarme futuros disgustos. Soy un republicano monárquico, o si lo prefieren, un monárquico republicano. Y si la actuación del Rey en mi novela es exagerada, correcta o satírica, es algo que dejaré que el lector de turno lo juzgue por sí mismo.

sábado, 7 de enero de 2017

El origen de Iago Morquecho.

Es uno de los personajes de relleno más importantes de El Observador. Gracias a él, uno de los protagonistas (y de paso, el propio lector), se entera de las verdaderas dimensiones que abarca el asunto de este pirata informático.
Se trata, pues, de uno de esos ermitaños del siglo XXI, un individuo que vive a solas (¿o con su madre?) y encerrado en una habitación con su ordenador, viviendo prácticamente de la red de redes.
Para explicar de dónde salió la idea de este personaje, antes debo recordar lo difícil que es para un escritor bautizar a sus personajes. A parte de revisar los escritos para eliminar las erratas, poner nombres a los personajes es un auténtico fastidio en este oficio.
En anteriores trabajos, en donde las historias están ambientadas en futuros galácticos, es relativamente fácil bautizar a los personajes. Normalmente, les pongo nombres anglosajones o multiraciales, lo que a su vez me permite memorizarlos mejor.
Pero en el caso de El Observador, ambientado en Madrid y en el mundo actual, he tenido que tirar de la nomenclatura nacional. Y de ahí, que muchos personajes tengan nombres y apellidos sueltos que provienen de familiares, amigos y conocidos míos. Incluso me he permitido hacer algún que otro homenaje (pues hay un tal Orrego, y también un Aijón).
Pero no sucedió así con Iago Morquecho. Ya hacía tiempo que había unido este nombre y apellido, mucho antes de escribir El Observador.
Porque el origen de Iago Morquecho tiene lugar en mi último año universitario, cuando asistí a una excursión que se hizo a Burbia. Allí tuve el privilegio de cruzar los montes con un tal Iago (que es un diminutivo gallego de Santiago, lo aclaro para los castellanohablantes). Aunque como era la primera vez en mi vida que hacía senderismo en unas altitudes tan elevadas, la falta de oxígeno atmosférico me afectó, y pronto, Iago se adelantó y me dejó atrás.
También había un tal Morquecho, que era un individuo que se parecía mucho al Asno de Sherk. Es decir, que no se callaba ni debajo del agua. De hecho, me costaba concebir el sueño en el hostal por culpa de sus interminables charlas-monólogo nocturnas. En esa excursión, solamente dormí bien cuando todos los compañeros se fueron de copas en la última noche al pueblo de al lado, incluyendo al tal Morquecho, lo que me proporcionó una noche de sueño desahogado.
Y además, la última mañana que estuvimos allí, tuvimos que hacer una práctica de radio-baliza, lo que implicaba estar callado para poder oír bien los pitidos del dichoso artefacto. Pero una vez más, Morquecho estaba hablando por los codos, imposibilitando que mis compañeros en prácticas pudieran realizarla. Fue en ese momento cuando me desquité, vengándome por las noches de insomnio al mismo tiempo que defendía al compañero de la práctica, imitando al entonces Rey de España con un campechano !¿Por qué no te callas?!
Fue en esa excursión en donde también empecé a tontear con la idea de crear un personaje llamado Iago Morquecho, que en un principio iba a ser un senderista incansable que hablaría por los codos. Sin embargo, al final usé este nombre para bautizar a este hacker gallego, que pone al día al detective protagonista sobre El Observador y el mundo de pirateo informático en el que se mueve.

viernes, 6 de enero de 2017

Donald Trump y los hackers rusos.

Ya había mencionado este tema en una anterior entrada. La extraña (ante los ojos de un europeo) elección de Trump, próximo presidente de los Estados Unidos.
Lo cité en una lista de sucesos increíbles, que están pasando y que ya fueron descritas (o profetizadas) en El Observador, junto con el uso generalizado de los drones, los incidentes con los coches autónomos y otros varios sucesos que se han puesto de actualidad.
He de confesar que ni en la peor de mis dispotías podría imaginarme a un personaje como Trump residiendo la Casa Blanca. Pero si lo menciono en este blog, es porque se está confirmando un rumor que empezó a difundirse después de las elecciones presidenciales.
Y es el tema del pirateo de las urnas a través del novedoso sistema de voto informático. Se dice, que como Trump tiene muy buenas relaciones con los actuales dirigentes soviéticos, desde allá se envió un ataque informático para inclinar la balanza de las votaciones a favor de Trump.
No creo que haga falta que diga que le doy muy poco crédito a este rumor. De hecho, aunque no aparece en mi novela, es una historia que bien podría formar parte de El Observador. Así que me lo creí igual que si fuera otra noticia que hablara de reptilianos o de cualquier otra retorcida conspiración.
Sin embargo, hoy me enteré de que el propio servicio de inteligencia de Estados Unidos se está tomando muy serio este rumor. O puede que incluso surja alguna sorpresa antes de que Trump sea oficialmente investido.
Y aquí está el giro que me hace creíble este rumor. No lo está diciendo un conspiranoico cualquiera, amparado por el anonimato de la red de redes. Lo está investigando el propio servicio secreto. Así que ahora creo que este asunto del presunto pirateo ruso va a seguir trayendo cola.
Y en cuanto a mi novela, al ser El Observador un hacker que actúa a nivel internacional, también está siendo investigado por la CIA. Y por lo tanto, también aparece el presidente de los Estados Unidos, aunque ni siquiera menciono su nombre. Y es más, incluso el Rey de España participa en la trama...
Pero esto último es material que reservaré para redactar una nueva entrada.

jueves, 5 de enero de 2017

¿El porqué del altruismo del hacker?

Pueda que cuando alguien lea El Observador, se pregunte si es posible que este hacker tenga un carácter tan altruista. ¿Cómo alguien que dispone de unos dones tan excepcionales, no los usa para enriquecerse a sí mismo (y no para redistribuir la riqueza mundial, como ya delaté en una entrada anterior)?
Este tratamiento del personaje me permitió alargar y enriquecer la trama, con sus principales antagonistas cuestionándose los verdaderos motivos de El Observador, que siempre ayuda a los demás sin exigir ni esperar nada a cambio. Se preguntan si El Observador es realmente altruista, o sus actos de pirateo informático forman parte de un elaborado plan para dominar el mundo...
Y por otra parte está el tema de los orígenes de El Observador, que una vez desvelados, se comprende por qué este hacker presenta un comportamiento tan admirable. No desvelaré aquí la verdadera naturaleza de El Observador, pero si puedo adelantar que se ha criado viendo vídeos como el que adjunto en esta entrada. Que por otra parte, son de los más vistos en Youtube, a parte del de los gatitos y de los bebés que se parten de risa.
Y es que al ver cómo está el mundo, es muy fácil que florezca un pensamiento misántropo, que dé ganas de eliminar a la humanidad de la faz de la Tierra de un solo plomazo. Entiendo que es una percepción lógica, porque todos somos usuarios de un cerebro diseñado para sobrevivir, que identifica antes lo malo que lo bueno. Y yo también pensaba así, pero cambié de opinión cuando me enteré, como ya dije antes, de que los vídeos más vistos son de bebés riéndose y de animalitos haciendo gansadas, y no los de vagabundos borrachos peleándose, ni nada con connotaciones tan negativas.
De aquí se deduce que la humanidad tiene muy buen fondo, que todos somos buenos por naturaleza. Son ciertas interacciones con nuestra realidad las que nos desvían del camino, de la misma senda que sigue El Observador desde mucho antes de tener uso de razón.